Río Negrón

XXXV Premio de Novela Corta "Gabriel Sijé", 2010.

3, 5

19-06-2012.

Durante mucho tiempo arrastró como un apestado aquellas costras purulentas que nunca se secaban y los tolondrones que no reducían sus cumbres. Por eso, también llevó la cabeza tan rapada que parecía un tiñoso. Anduvo por Avisadores, Nacorí Chico, Huachinoa, Mesa, Tres Ríos, se alargó hasta Opodepe. Trapicheaba, robaba, mendigaba y, luego, huía. Había momentos, sobre todo durante las noches, en que parecía oscurecerse el mundo por completo, incluso la conciencia. El cielo se transformaba en un manto negro, sin una sola estrella, y la tierra era como un inmenso monstruo oscuro de respiración abrumada.

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3, 4

11-06-2012.

Había huido cuando creía tener nueve o diez años; nueve o diez, porque en el hospicio nunca supo llevar bien la cuenta de los días. Temeroso. Toda una semana antes de la muerte de la monja había estado viendo en sueños, noche tras noche, a sor Amargura en cueros vivos: sin el parche en el ojo derecho; el hábito enrollado en la cintura como una cobija de arriero; al aire sus piernas sarmentosas, torneadas por venas gruesas y negras como víboras; la cabeza rapada y monda como piedras de río y adornada con una corona de espinas; flagelándose a latigazos el pecho, la espalda y los muslos; de su boca con dientes de tijeras salían latines malolientes.

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2, 2

10-05-2012.

En el fondo de su corazón, Fuensalida Valcárcel esperaba que no prosperasen aquellos dos niños, tan idénticos el uno al otro que ni siquiera ella podía distinguirlos. Tuvo que ser a la partera Aguasanta Cascajosa a quien se le ocurriera anudar en un tobillo al primero de los nacidos un cabo de cuerda que encontró en el suelo, y le dijo a Fuensalida, mientras le apretaba entre dolores y gemidos, cuando ya asomaba la cabeza el segundo:

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12-05-2012.

Como, para llegar al terreno que había comprado al gobierno, tenía que cruzar el río, decidió levantar un puente que uniera su yunta de tierra con el pueblo. El gringo, su diminuta mujer y los gemelos acarrearon en la ranchera tablones, maderas sin desbastar y herramientas. El gringo dirigía, su mujer observaba y los gemelos, uno sobre los hombros del otro, desde el lecho pedregoso del río, sin temor a las alimañas, iban colocando los troncos de los árboles, que alcanzaban de orilla a orilla, sin miedo a nada porque el gringo O'Reilly checaba con la carabina dispuesta a disparar a las víboras cascabel de diamante que, con los golpes, asomaban la cabeza entre las piedras.

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2, 1

07-05-2012.

Cuando se sale de Río Negrón, o se encamina uno hacia el río o se va a ninguna parte. Por eso, años atrás, fue todo un acontecimiento la llegada de una ranchera de los años cuarenta, con placa de Tucson, anunciada mucho rato antes por una tremolina de polvo blanco que avanzaba como un gran fantasma hacia el pueblo adormilado, a primera hora de la tarde.

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