«La vida en un columpio»

Referencias de la obra escrita por Jesús María Burgos Giraldo.

Recociendo una neurosis o aflorando una vocación, 1

09-02-08.
Amor, amor, detén tu planta impura.
V. Aleixandre.
Este encuentro le condicionó a Burguillos el resto del verano. Villaluz de Alba fue, sin poderlo evitar, la composición de lugar de todas sus meditaciones. La espontaneidad y agudeza de doña Angélica le escocía como un arañazo fresco. Así, a contrapelo de sus ilusorios propósitos, comprobó descarnadamente el juego diabólico en que estaba quemando su vida. Y en el que podía quemar la de Isadora. Tenía miedo al sacerdocio, porque esa aceptación comportaba un adiós a otras posibilidades. Por ejemplo, a la mano, a los niños, al huerto… de Isadora. Y tenía miedo a Isadora, porque el matrimonio presuponía la renuncia frontal a las excelencias del sacerdocio. Y, a favor del tiempo, sibilinamente, se quedaba con las dos opciones. Si dejaba Comillas, que le quedase Villaluz como salida y refugio. Como modus vivendi1. Y ahí estaba el peligro de la enamorada Isa. Que pudiera perder tiempo y oportunidades, puesto que para él sólo era un comodín en su juego.

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El embrujo de La Cardosa, y 2.

22-01-08.
Larga carta de Isadora. Tenían problemas serios y las dos pensaban que podría ayudarlas. Que a su madre no se le pasaba por el magín que no acudiese a su llamada. Y a ella, ni por el magín ni por el corazón. Que si acudían a él era porque, en asuntos tan familiares y delicados, era el único que les ofrecía confianza y seguridad… Que si por cualquier circunstancia no podía ir a Villaluz, ellas se arreglarían para venir a Moral. ¡Vaya lío! Una monja bonita y su dueña, en casa del señor Manolo, a ver al hijo que no acaba de hacerse cura…

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Don Eugenio, ella y los otros

09-01-08.
En septiembre, cuando el sol del membrillo dora los frutos y las moreras bullían en ferias, retornaban a Sanz y Forés. En el estudio de la tarde, las ventanas abiertas, oían a Juanita Reina. «Reina Juana, por qué lloras, si tu pena es la mejor…»; o «Capote de grana y oro…». Y todos, recién recluidos, presuponían la fiesta, la belleza, el aguijón de la vida…

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El embrujo de La Cardosa, 1

21-01-08.
¿No sería en la montaña santanderina donde Dios pensó para crear el Edén? Es que estos americanos todo se lo atrapan.
A Comillas se llega con gozo. Y de Comillas se sale llorando. Y no sin dejar buenos jirones de vida allá. Comillas fue para Burguillos un mundo. Fue llegar y enamorarse. Y le remordió haber desaprovechado las oportunidades que tuvo de haber completado allí los estudios de Retórica. Y no cursar allá la Filosofía y la Teología… Pesar que arrastraría toda la vida como una cadena.

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Zizagueos en desierto

02-11-07.
Burguillos continuaba el tratamiento. Las medicinas eran caras. Don Julio, el administrador del Hospital Provincial, era un sacerdote buen amigo suyo. Él le puso en contacto con sor Cándida.
Sor Cándida era una Hermana de la Caridad con muchos vuelos en la toca y en la vida: de buen carácter y muy hábil en el trato con médicos y practicantes. Le tomó gran afecto a Burguillos. Además de proporcionarle gratuitamente las medicinas, dispuso que le atendieran en una habitación contigua al botiquín.

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