La Vía del Sureste - 18

Por Manuel Almagro Chinchilla.

Fuente del Almirez – La Bienvenida, 31,7 km.

La jornada del día 12 se presentaba dura, pero descontando los siete kilómetros de adelanto del día anterior se había quedado en 31,7.

Fue fundamental la ayuda prestada, en el período de preparación, por el guarda de Forestales, Bienvenido Acero, que nos indicó una senda forestal, la que en algunos mapas viene como “antiguo camino de Andalucía”, que evita las carreteras de asfalto N-420 y CM-4202 para llegar a La Bienvenida, capital del valle de la Alcudia. De tal modo, al poco de pasar por el puerto de Valderrepisa, giramos a la izquierda y tomamos un camino que pasa bajo la línea del AVE Córdoba – Puertollano.

Metidos en una zona forestal, por un antiguo camino casi intransitable cubierto de maleza, llegamos a las 7,30 h a la histórica Venta de la Inés; histórica porque es mencionada por Miguel de Cervantes en Rinconete y Cortadillo. Es propiedad del matrimonio compuesto por Felipe Ferreiro Alarcón y Carmen García Hidalgo, con ambos aún permanece una hija, Carmen, que ese día cumplía los 41 años; la felicitamos y le dimos una medalla de la Virgen de Tíscar.

 

Nos enseñaron todas las dependencias interiores de la Venta, acondicionada y ornamentada al estilo del siglo XVI. También nos cuenta con tristeza los pleitos en los que se ha visto obligado a meterse por culpa del “todopoderoso” vecino, como él lo califica, que pretende dejar sin agua la antigua posada y actual vivienda del matrimonio, así como adueñarse de la Vereda real del valle de Alcudia. Felipe trata de cumplir a rajatabla la voluntad de su abuelo de no ceder ni vender a nadie, que no sea de la familia, la propiedad transmitida de padres a hijos durante cinco generaciones.

 

Concluido el instructivo descanso, continuamos la marcha, cogimos la vereda real, pasamos por varias fincas con ganaderías de vacuno para carne, atravesando varias “canadienses” (zona metálica con ranuras en el suelo para evitar el paso del ganado). Llegamos a La Bienvenida a las 12,30 h con cielo nublado, lo que nos evitó el sofocante calor que veníamos padeciendo. Comimos en la única cantina del lugar, pegada a la carretera; a nuestro habitual menú acompañamos algunas raciones de queso y vino manchegos, como era preceptivo. El establecimiento estaba regentado por su dueño, Mariano Díaz Ruíz, ayudado por su hija Tomasa y por su nieto Jorge; también por su amigo, Iván Díaz.

 

Por la tarde, tuvimos misa en la iglesia de la Virgen de las Candelas, patrona del valle, a cargo del párroco de Fuencaliente, Simón Felipe, encargado de las funciones religiosas del lugar, el mismo que influyó para que el asistente social nos cediera una casa para alojarnos.

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