La Vía del Sureste - 15

Por Manuel Almagro Chinchilla.

Virgen de la Cabeza - El Risquillo, 29 Km.

El día 8 de julio cubrimos, probablemente, una de las jornadas más duras de la peregrinación. Consistió en llegar hasta el cortijo de El Risquillo, en el límite entre las provincias de Jaén y Ciudad Real. Supuso pasar por la zona más salvaje del parque natural, donde tienen su hábitat el lince y el lobo ibéricos. Un zumbido de abejas e insectos varios zumbaron nuestros oídos en parte del camino. El calor se hacía insoportable, a pesar de haber madrugado como de costumbre y de habernos levantado mucho antes del amanecer. Las mochilas nos las transportaron con un todoterreno; un favor que siempre agradeceremos a Miguel Simón, director del parque natural.

A las once de la mañana, llegamos al cortijo. El guarda, Antonio, dejó que nos cobijáramos bajo la estructura que da sombra a los coches, donde también había una pila y una manguera con agua. Las moscas y el calor hicieron estragos, y las ampollas estaban en su apogeo. Nos refrescamos y nos curamos las vejigas. Preparamos nuestro habitual menú, al que se le añadió el extraordinario de un par de huevos fritos de gallinas cortijeras, que nos supieron a gloria bendita. A la noche, después de la cena, departimos cordialmente, a la luz de un candil, con el guarda, que nos advirtió sobre la presencia de lobos, aunque hacía varios meses que los había oído. Una vez apagado el candil, nos pusimos a dormir y acudieron un sin número de ciervos y jabalíes a disputarse las sobras de la comida.

En esta etapa, habíamos dejado atrás los 177,8 kilómetros que la Vía del Sureste tiene en la provincia de Jaén, casi todos por caminos rurales.

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