Reflexiones con mochila

Las cosas en este mundo no son blancas ni negras, ni siquiera son todo lo contrario. Son del color que nosotros queramos pintarlas. Si somos incapaces de vestirlas del color que queremos es señal inequívoca de que estamos perdidos, navegamos a la deriva y estamos a merced de la voluntad de otros, porque todo el mundo trata de imponer su voluntad cuando ha pintado las cosas del color de su cristal.

No obstante, el blanco y el negro existen, además como únicos colores básicos, de los cuales derivan todos los demás. Ya en el Génesis se nos dice que al principio todo era tinieblas y que Dios creó la luz, que resplandece en las tinieblas.

Eres libre de aceptar una duda: no saber qué fue primero, si fue la luz o fueron las tinieblas, que ya estaban creadas.

Si atendemos al texto bíblico, creyendo en el creador, primero fue la luz «…que alumbra a todo hombre que viene a este mundo», se dice.

Somos hijos de la luz, por tanto.

Quien no acepta la obra creadora le ciega la propia luz, quedando impedido para verla. Vive en tinieblas, lo cual es una elección libre. ¿Las tinieblas son la nada? ¿Qué es la nada?

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