El 7º de JASA

Por Fernando Sánchez Resa.

“De dinero y santidad, la mitad de la mitad”, solía decir mi suegro -don José Latorre Salmerón, egregio y afamado maestro de la Safa de Úbeda (Jaén)- bastante a menudo, refiriéndose a la vanidad que solemos mostrar las personas para dárnoslas de algo en demasía.

No es este el caso de nuestro amigo Juan Antonio Soria Arias, más conocido -en la “Ciudad de los Cerros”- por el acróstico JASA, pues sabemos que los libros -como los hijos- se gestan en la mente y voluntad del escritor por encima de vicisitudes, anhelos y confluencias para darlo a luz en cualquier salón de actos o auditorio que se precie e ir creciendo a su antojo, gracias a la lectura enternecida del amable lector que va dándole vida, una y otra vez, al texto que forjó su autor, yéndosele -antes o después- de las manos y del mimoso cuidado paterno, cual hijo que crece y se independiza irremisiblemente de su progenitor.

Por eso, el pasado sábado, 16 de noviembre, en plena noche invernal ubetense, en el remozado auditorio del Hospital de Santiago, se produjo el agradable parto sin anestesia del séptimo libro de JASA “12 MESES DE MI INFANCIA. Úbeda, en los años 60, desde la calle Fuente de las Risas”, siendo las ocho de la noche, con el acostumbrado rito informal y lúdico que caracteriza a este avezado e histriónico autor ubedí.

Allí se dieron cita dos centenares de personas que quisieron arroparle, en ese especial nacimiento -tan esperado-, con el fin de ser enterados y sorprendidos mediante la teatralización y garbo que le caracterizan.

Comenzó puntualmente el acto, a las 20 h, tras haber degustado -los presentes- sabrosa música de los años 60 del pasado siglo, mediante un proceso de inmersión audiovisual en aquella década prodigiosa que tanto añoramos muchos, entreverada de añosas imágenes de cantantes de la época y fotografías antiguas de la “Ciudad Patrimonio de la Humanidad” en la que nos encontrábamos. Todo ello, mientras se charlaba y departía amigablemente, a la vez que estaba instalado el puesto de venta de libros, en la entrada del recinto, comandado por los amigos Caballeros Veinticuatro de JASA, con viento en popa; pues además, como buen comerciante que es, regalaba su libro “Historia del Carnaval en Úbeda” (2017), por el mismo precio, sola y exclusivamente si se adquiría en esa noche memorable.

Después comenzaron a leer sus textos los tres personajes que se sentaron en la mesa del escenario, ante la gran pantalla en la que iban apareciendo imágenes musicalizadas, en los respectivos intervalos de los tres intervinientes, que hicieron la delicia de todos los presentes, al ir degustando imágenes y canciones al alimón de una forma plácida, melancólica e interesada.

El presentador-coordinador de lujo fue su segundo hijo, Miguel Ángel; la maquetación del libro había sido de “Poi”; y la creadora de toda la parafernalia audiovisual su bella hija, Ana Aurora, que, con su constancia y su largo y precioso cabello envolvía de simpatía -cual hada madrina o sirena varada- a todo aquel que se le acercase. “De casta le viene al galgo”, como diría aquél.

El primero en intervenir fue el que esto escribe; que, como anda ya publicado, no hay más que consultar, si le apetece a uno (http://www.aasafaubeda.com/index.php/20-acontecimientos/5057-mi-presentacion-del-7-libro-de-jasa-1; más 2, 3 y 4). Yo solo pretendo resumir aquí mi intervención, de más de media hora, en la que hice un agudo y extenso panegírico del autor de la obra de investigación antropológica y un resumen exhaustivo de lo que se iba a encontrar el lector en este condensado tomo, en donde late la vida de la Úbeda de antaño, continuamente palpitando y enamorando.

Luego, llegaría un corto paréntesis en el que las imágenes y la música se fundieron en la pantalla para captar -aún más- la exquisita atención del amable público que iba rondando siempre la Úbeda de antaño.

Seguidamente, tomó la palabra Diego Cano, concejal de Juventud del Ayuntamiento de Úbeda, en representación de la alcaldesa Toni Olivares (la “Chiquitilla del Gavellar”, como la definen popularmente allí), puesto que no había podido asistir por coincidirle una reunión de alcaldes de Ciudades Patrimonio de la Humanidad fuera de la ciudad. Sus palabras de ánimo y elogio serían bien agradecidas y verbalizadas por JASA, finalmente, en su intervención.

Después, llegó otro sabroso intervalo audiovisual -en pantalla- para retomar los asistentes nuevos referentes y antiguos recuerdos de nuestra simpar ciudad, en blanco y negro.

Terminó el acto con las agradecidas y jocosas palabras de Juan Antonio Soria Arias, que -aunque las traía escritas- siempre supo meter sus morcillas graciosas como buen e innato actor, echando flores y agradecimientos por doquier: al presentador; al concejal; al ayuntamiento; a su esposa, por la que anda siempre enamorado “sintiendo mariposas en su estómago”; a sus hijos presentes que tanto le habían ayudado (y al ausente de Gante y su familia belga, con quien estuvo hablando por teléfono antes de comenzar el acto), repitiendo y puesto en negrita en sus apuntes “Ahí lo dejo…”, como colofón a sus propuestas o apreciaciones, en varias ocasiones.

Para rematar la faena quiso JASA hacerse una foto conjunta -en el estrado- con todos los vecinos de la bonita calle Fuente de las Risas asistentes al acto, a la que tuve el honor de agregarme.

Después, llegó la firma de ejemplares que, al llevar Juan Antonio tanto recorrido editorial, se le ocurrió la feliz idea de tener todas las dedicatorias preparadas, a falta del nombre y apellidos del comprador de turno, por lo que la larga cola que se formó no tardó demasiado en deshacerse.

Juan Antonio quería ser puntual y lo consiguió, pues en poco más de una hora, más la media anterior a la presentación, fue suficiente para irnos todos a casa o al sitio que a cada espectador se le antojase. Yo no tuve más remedio que aceptar gustosamente su invitación, juntamente con un floreado grupo de familiares, amigos, colaboradores, vecinos y Caballeros Veinticuatro que hicieron las delicias del momento, en una cochera que tiene frente al colegio de La Milagrosa.

 

El ágape se desarrolló con alegría, espontaneidad y desparpajo, ya más disentidos todos, añadiendo fotos de todos los grupos presentes. Y pasó como en la parábola de la viña del Evangelio, pero al revés: que todos fuimos llegando casi a la par, pero -a la hora de marcharnos- cada cual lo hizo a su gusto o necesidad, unos yéndose pronto y otros alargando la jornada sabatina hasta altas horas de la noche. Eso sí, todos agradecidos a este espléndido y dinámico superwoman ubetense que nos dio de cenar y beber en demasía, en amable compañía, con el subterfugio de que iba a ser simplemente un piquislabis, siendo mucho más…

Desde esa noche, el firmamento cultural ubetense goza de una nueva estrella de siete quilates, que seguirá luciendo e incrementando su valor y luz conforme pase el tiempo, puesto que JASA convierte toda su investigación antropológica en voluminoso libro, cual rey Midas ubetense. Así nos lo había anunciado anteriormente en el auditorio, puesto que se haya ya trabajando sobre el octavo libro: LA CRUZ ROJA EN ÚBEDA. “Más de un siglo de historia”.

¡Que la salud, el ingenio y los idus (como dirían los romanos antiguos) le sigan siendo favorables!

Sevilla, 23 de noviembre de 2019.

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