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Mentiras (no) históricas comúnmente aceptadas, II

Daniel García Parra y José Luis Rodríguez Sánchez.

Otras mentiras sobre Cataluña

Tras el anterior artículo sobre mentiras históricas del “procés” catalán, enumero algunas otras más, de distinto tenor, aunque igualmente relevantes.

La mayoría social quiere la independencia: Cataluña tiene una población superior a los 7 millones, su censo electoral supera los  5,55 millones, y en el referéndum ilegal de octubre participaron (se supone) no más de 2 millones. Las encuestas lo desmienten.

 

Cataluña seguirá en la Unión Europea: La falacia más sonada y más torticera. La UE ya ha reiterado en varias ocasiones que un nuevo Estado catalán, proclamado de manera unilateral por su Govern, quedaría automáticamente fuera de la Unión. Los catalanes sí seguirían siendo europeos, pero por su nacionalidad española, que no la perderían. (“La Unión respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial…”, artículo 4.2 del Tratado).

Los bancos y las empresas nunca se irán de Cataluña: Esta teoría, ya superada por la realidad, se argumentaba porque el dinero no entendía de política e iría a lo práctico, que es hacer negocio allá donde estaban asentadas. Los hechos: en el primer año, 6000 empresas se han ido de Cataluña. Citemos sólo las más conocidas:

Abertis
Adeslas
Aguas de Barcelona (Agbar)
Allianz Seguros
Argal
AXA Seguros
Banco Mediolanum
Banco Sabadell
Bimbo
Caixabank
Caixa d'Enginyers
Catalana Occidente
Cellnex
Cementos Molins
Codorníu
Colonial
Divina Pastora
eDreams
Faccsa-Prolongo
Gas Natural Fenosa

Grupo AC Marca
Grupo Planeta
Idilia Foods
Industrias Ponsa
La Bruixa d'Or
Laboratorios Ordesa
MRW
Natur House
Oryzon

Pangea Oncology
Pastas Gallo
Pembo
Pirelli España
San Miguel
Segur 24
Servihabitat
Torraspapel
Vidacaixa

Volotea
Zurich

El referéndum tendrá todas las garantías: No hubo observadores internacionales independientes ni de prestigio, sino partidistas. No hubo interventores de los partidos políticos. No hubo una autoridad electoral acorde a la ley. Los resultados, según todas las fuentes jurídicas (incluso las que participaron en el proceso de consulta ilegal), no tienen ninguna validez legal. Se rellenaron urnas, se manipularon otras, se votó más de una vez y se contaminaron los votos. Además, apenas votó el 40% de un discutible censo electoral que la Generalitat se sacó de la manga.

"España nos roba”: La gran argucia económica y social sobre la que durante años se basaron los políticos nacionalistas para cargar contra el Estado el deseo de la ciudadanía catalana por tener una nación propia. Cataluña no es la comunidad autónoma que más aporta al Estado (por delante están Madrid y Baleares) y también recibe mucho de él para su economía. Actualmente está con respiración asistida, recibiendo dinero del FLA para poder pagar las facturas.

Cataluña será independiente por su pasado como nación propia: Ya explicada en un artículo anterior. Una de las mayores falacias empleadas por los nacionalistas desde hace más de un siglo. Cataluña nunca fue ni un reino ni una nación independiente que fuera absorbida o controlada por una España opresora o conquistadora.

Hay otros casos internacionales que avalan la independencia: Se suelen citar casos que poco tienen que ver con el caso catalán. Escocia es un reino histórico (hasta 1707) largamente oprimido y controlado por la hegemonía inglesa en el entorno político de las Islas Británicas. Kosovo se independizó como respuesta a las represiones del Estado serbio, de dudosa calidad democrática y respeto a los Derechos Humanos, además del contexto bélico en el que se encontraba la región. Quebec sigue siendo parte de Canadá y hay muchas falsedades y leyendas sobre el referéndum que tuvo esta región. Eslovenia nació de una guerra civil.

Cataluña está ahogada por España y no goza de autonomía suficiente: Difícil de creer, ya que el Estado español es quizás el país que más competencias y libertades ofrece a sus regiones, teniendo más competencias que los Lander alemanes, los Cantones suizos o incluso en algunos puntos, más que los estados de EE. UU.

El independentismo está apoyado por la mayoría absoluta del pueblo catalán: No dicen eso las elecciones: Junts pel obtuvo resultados muy positivos, pero no obtuvo la mayoría absoluta ni en escaños (tuvo que recurrir a la CUP para la investidura), ni en votos. Es más, si observamos el cuadro, veremos que el independentismo no ha hecho sino disminuir:

Elecciones

Votos independentistas (*)

Votos no independentistas (**)

2017

47,5

52,5

2015

47,7

52,3

2012

47,84

52,16

2010

48,47

51,53

(*) CiU (PDeCat) + ERC+ CUP + otros          (**) PSOE + PP + Cs + Podemos + otros.

La independencia es un anhelo progresista, y está avalado por todas las clases sociales: Los propios datos de la Generalitat demuestran su falsedad. Más bien parece una rebelión de ricos: Escocia, menos próspera que la media británica y donde el independentismo tiene una fuerte base en la clase trabajadora. Cataluña es una de las regiones más ricas de España y el nacionalismo catalán tiene más apoyo entre rentas altas. Puede percibirse como egoísta y contrario a la solidaridad.

Hay que escapar del corrupto Estado español: La metáfora de la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio. La corrupción política ha arrasado con el histórico partido catalanista, la antigua Convergència, que tuvo que cambiar de nombre y pasar a ser el Partit Demòcrata Europeo de Cataluña (PDeCAT) para huir del pasado, lo mismo que su socio, Unió Democrática, hoy disuelta. Siguen en los juzgados los casos ITV, Pujol, los fondos de Andorra, el caso Liceo, el cobro del 3% para financiar a los partidos nacionalistas, etc.

El derecho de autodeterminación está avalado por Naciones Unidas: Se invoca la Resolución 2625 de Naciones Unidas de 24 de octubre de 1970 para avalar un pretendido derecho de libre determinación de los pueblos. Si se leen bien, dichos textos señalan de forma expresa que ese derecho se reconoce a la población de colonias, fideicomisos y  territorios no autónomos, advirtiéndose, en este mismo sentido, que tal derecho no autoriza "acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes (…) dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color". O sea, sólo se refiere a casos de descolonización. 

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