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“Cuatro páginas de la vida”

Por Fernando Sánchez Resa.

Esta película fue emitida el 30 de diciembre de 2015, miércoles, a las ocho de la noche, en la Sala del Club de Lectura del Hospital de Santiago y en castellano; con ella, despedíamos el año los incondicionales cinéfilos ubetenses.

Yo había vuelto a Úbeda para pasar Noche Vieja y Año Nuevo, con el fin de acompañar y felicitar a mi querida madre (que en paz descanse), ya que iba a cumplir 91 años el primer día del año 2016; por lo que aproveché la ocasión y me dejé caer por “El Escorial de Andalucía” (Hospital de Santiago), el soberbio edificio que Andrés de Vandelvira nos legara para la posteridad a todos los ubetenses y visitantes; y así finiquitar el año, asistiendo al visionado de “Cuatro páginas de la vida” (“O. Henry's Full House”, 1952; titulada “Lágrimas y risas” para Latinoamérica), una estupenda y enjundiosa cinta cinematográfica.

Llegué cuando el filme ya había comenzado, antes de tiempo, puesto que el portero le había dicho a Andrés que acabase la proyección a las diez menos cuarto. Por eso, mientras llegaba a mi destino, pensando que empezaría puntualmente, me fui encontrado bastante gente en la calle Nueva, que estaba a tope, incluyendo a dos orquestinas juveniles que se habían instalado para amenizar la noche y sacar algún euro de sus actuaciones, como no podía ser menos en estas entrañables fechas; también me topé con el amigo Eduardo Jiménez Torres, conocido por el apodo de su padre, “Zorrica”, quien me agradeció el artículo, que fue publicado el pasado 18 de diciembre de 2015, en el Diario Jaén (sobre su merecido homenaje), y en la web de los Antiguos Alumnos de Magisterio de la Safa de Úbeda (http://www.aasafaubeda.com/index.php/escritos/20-acontecimientos/3940-merecido-homenaje-1); (http://www.aasafaubeda.com/index.php/en-mi-residencia/20-acontecimientos/3944-merecido-homenaje-y-2). También saludé a una querida antigua alumna de la Explanada (Beatriz), que iba con su familia disfrutando de la noche, a la que le había dedicado el cuento “La niña más dulce” (http://www.aasafaubeda.com/index.php/en-mi-residencia/105-cuentos-para-mi-ultima-promocion/3001-la-nina-mas-dulce), por lo que llegué justamente a las ocho de la noche a la sesión de cine.

Me perdí, por tanto, las doctas explicaciones de Andrés, pues, cuando arribé, ya estaba comenzando el visionado de la primera de las cuatro historias (que luego resultaron ser cinco; y que Andrés, cuando -a la salida- nos volvimos juntos a casa por la calle Nueva, me diría que fue porque se censuró una de ellas, en la época franquista, y por eso eran “Cuatro páginas de la vida” su título y no cinco; aunque luego me he enterado de que fue por otro motivo: la duración de la peli, ya que cuanto más cortas eran las películas, más sesiones podían hacerse, siendo práctica habitual por entonces. En concreto, se eliminó la historia más floja de las cinco: la cuarta.

Es una comedia dramática que reúne cinco relatos distintos, tomados de la colección de relatos breves de O. Henry, seudónimo literario del escritor norteamericano William Sydney Porter (1862-1910), quien siempre solía poner un elemento sorpresa en sus desenlaces. Su estilo narrativo y el de los guiones de esta peli se caracterizan por la agilidad, el vigor, la brevedad y su capacidad de sorprender por el ingenio que destilan, conformando un universo de perdedores condenados a sobrevivir provisionalmente.

Se compone de cinco mediometrajes, dirigidos por grandes cineastas de la época: Henry Hathaway, Howard Hawks, Henry King, Henry Koster y Jean Negulesco; con un reparto salpicado de grandes estrellas: Charles Laughton, Richard Widmark, Anne Baxter, Jeanne Crain…; con excelentes guionistas: Lamar Trotti, Ben Roberts, Nunnally Jonson y Ben Hetch, Walter Bullock y Richard L. Breen; narrado por John Steinbeck y por denominador común, este proverbio popular: «Dios aprieta pero no ahoga».Son cinco tiernas historias de las que quiero dar unas cuantas pinceladas, sin desvelar su final.

La primera, “El policía y el himno” (“The cop and the anthem”), es la historia de un vagabundo que quiere infringir la ley interesadamente para dormir en la cárcel, sin pasar frío, sin que el boby de turno le coja y sea castigado por ello, como él abiertamente quiere; hasta que le llega su san Martín. La interpretación del actor principal (Charles Laughton) es muy correcta y toda ella en blanco y negro, con un diálogo fresco y jocoso que hace pensar al espectador avispado, al igual que su final. Es la mejor para mi gusto, más irónica y filosófica. En ella, Marilyn Monroe, tiene un pequeño papel terciario junto al actor principal.

La segunda historia, “La recompensa del Clarion” (“The clarion call”), en donde dos antiguos compañeros de clase se enfrentan en papeles encontrados (policía y delincuente), para esclarecer un asesinato. Sobresale Richard Widmark en un rol que le va como anillo al dedo.

La tercera, “El pintor incomprendido” o “La última hoja” (“The last lean”) es una tierna historia en la que un pintor que vive en la buhardilla de un edificio ayuda a superar el tropiezo amoroso de su joven y guapa vecina, haciendo lo indecible por ella. Un dramón demasiado exagerado, con una bella Anne Baxter.

El rescate del jefe rojo” (The ransom of red chief”) es la cuarta historia, constituyendo un divertido relato de dos personajes payasos que pretenden secuestrar a un repelente niño que les dará sopa con hondas en su estrategia y comportamiento. Es la más floja y cómica.

La quinta, “El regalo de Reyes Magos” (“The gift of the Magi”) es otra tierna historia de un joven matrimonio que pasa apuros económicos, pero que, al estar tan enamorados, ninguno de los dos desea que la Navidad quede huérfana de regalos para su pareja. Nos habla del amor que es lo que realmente vale la pena, por encima de cosas terrenales o regalos caros.

Los relatos destilan humanidad y realismo, ternura y afanes de sobrevivir sin rencores, ni resentimientos, ni rebeldías, ni problemas de conciencia. El viejo Hollywood no podía desaprovechar esta oportunidad que se le brindaba para hacer una buena película, a pesar de tener que dividirla en diversos episodios.

Todas las historias tienen un final sorprendente, como no podía ser de otra manera; unas más que otras, lógicamente, lo que comprobarán ustedes, amables lectores, cuando tengan el gusto de visionar esta película que sirvió de punto final al año cinematográfico 2015 del Cineclub “El Ambigú”, remarcando las fechas navideñas en las que nos encontrábamos por lo que todas ellas, que nos sirvió para pasar una velada agradable dejándonos, no obstante, un sabor agridulce y melancólico que siempre es bueno experimentar en primera persona y en esas fechas señaladas. Al final del filme, nos quedó una gran lección: en toda situación en la que parezca que no hay salida, ten la certeza de que el universo abrirá una puerta.

Deseándonos todos feliz salida y entrada de año, marchamos victoriosos en busca de nuestros seres queridos para contarles, aunque fuera someramente, estas cinco páginas de la vida que nos habían servido como  hojas moralizantes e ilustrativas del calendario final de un año complicado en todos los campos del vivir; aunque, en el devenir del tiempo, no preveíamos la llegada del aparentemente redondo año 2020, con su coronavirus, su confinamiento, su viacrucis correspondiente y “lo que te rondaré morena”…

Úbeda, 14 de abril de 2020.

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